La
Semana Santa de Baena está declarada de Interés Turístico Nacional
gracias, en parte, a la peculiar figura del cofrade llamado Judío, del
que llama especial atención su indumentaria que consta de chaqueta roja
bordada, pantalón negro, camisa blanca, pañuelo anudado al cuello y
sobre su cabeza lleva un casco de metal con impresionantes labrados a
cincel sobre el que luce un colorido
plumero. De la parte trasera del casco cuelgan crines de caballo,
blancas o negras, que dan lugar a la distinción de este peculiar
personaje en Judío Coliblanco o Judío Colinegro. Tal es su relevancia,
que ha marcado a las distintas cofradías con un sello, dando lugar a la
existencia de Cofradías Blancas o de Cola Blanca (Ntro. Padre Jesús del
Huerto, la Vera Cruz del Jueves y la del Dulce Nombre de Jesús) y
Cofradías Negras o de Cola Negra (Ntro. Padre Jesús Nazareno y la de
Ntra. Sra. del Rosario), manteniéndose al margen La Borriquita y la del
Silencio.
Las turbas, que son el conjunto de
cuadrillas de judíos, también están divididas en función del color de
sus colas, existiendo ocho cuadrillas de colinegros e igual número en la
cola blanca. Pero no podemos olvidar el elemento más importante y
característico del Judío: “el artesanal tambor”, compuesto por fondo de
metal, aros de madera, cordel de cáñamo, parches o pellejos de piel de
cabra (aunque para el de abajo se suele utilizar de plástico), chillones
o bordones de tripa y baquetas de madera. Para colgarse el tambor se
utiliza el tahalí, una pieza de cuero tipo cinturón o arnés rematado con
un gancho.
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